Desde que todo iba bien aun con tres a?os, Yo Lizarel y el palacio era mi reino de juegos y conocimiento una felicidad y quien dice que es un cuento de hadas lo admito parecía, ja, pero eso cambiara aún más....
La Reina Ishtare estaba en su cama tejiendo. En sus manos, una tela de color rosado hermoso crecía, y una sonrisa tranquila, casi so?adora, iluminaba su rostro.
—Mi amor, ?estás tejiendo? —preguntó Yusuf, entrando en los aposentos.
—Sí —respondió Ishtare, con sequedad.
—Te queda lindo. Como tú lo harías, mejor que nadie.
—Sí, pero ?qué necesitas? —dijo Ishtare, sin levantar la mirada. Aún no perdonaba la frialdad de su esposo.
—?Aún enojada? Sabes que te ves más linda así.
—Ya sé lo que quieres. Habla.
Yusuf se acercó a ella y le susurró al oído con voz melosa, buscando convencerla.
—?Crees que un hijo hombre podría cambiar el destino de Lizarel? —preguntó Ishtare, interpretando susurro.
—Ja. Ella es una ni?a, pero si tenemos un varón, él heredaría todo.
—Pues no. Hasta que me muestres que te arrepientes de verdad, te hablaré. Por lo mientras, no. Con su permiso —dijo Ishtare, levantándose con sus telas y marchándose.
Yusuf se quedó solo, confundido y frustrado.
Mientras tanto, yo estaba en el jardín jugando con un gato.
—Lindo gatito. ?Qué pasa? ?Quieres esto? Come.
Desde ni?a me gustaban los felinos. Sentía que en su naturaleza había algo poderoso.
—Lizarel, qué bonito gato. ?Sabes cómo se llama? —preguntó Ishtare, que me encontró.
—No sé, pero lo llamé Dagón —dije, refiriéndome a un dios cananeo.
—Qué lindo nombre.
—Mira, le gusta estar conmigo.
—Se nota.
En la Sala del Trono, Yusuf se quejaba al Sacerdote Deh.
—Me siento frustrado. Mi esposa me negó algo. Me dijo que solo lo hará si le muestro que acepto lo que hice.
—?Qué le pidió, Soberano? —preguntó el Sacerdote.
—Algo que ya deberías saber. Fui cari?oso, y me rechazó. ?Maldición!
—Calma, mi Se?or.
—Me siento furioso, nunca, nunca me sentí humillado más diciéndome un NO, eso es mucho...
Mientras que mi padre estaba furioso por tener la atención de mi madre, ella era así de manipuladora, no lo sabias, ja, ella era así..
Ishtare, en el Harén, me vio tocar el arpa.
—?Qué haces, hija?
—Quiero tocar.
—Hija, apenas eres una ni?a.
—Lo sé, pero me gusta. ?Quieres oírlo?
—Está bien.
Tomé el arpa. Desde peque?a, me había fascinado. La melodía era nostálgica y calmada, resonando en la sala.
—?Bravo, hija! Tocas como nadie, mi ni?a. Eso fue lindo.
Todos aplaudieron mi destreza. Me aplaudían por tocar el arpa, por mi inteligencia, por mi madurez... Pero algo estaba a punto de cambiarlo todo.
Unas semanas después, Yusuf y mi madre se reconciliaron es raro de ver...
The narrative has been taken without authorization; if you see it on Amazon, report the incident.
—Sabes que fue difícil tener tu perdón —dijo Yusuf.
—Lo sé. Ahora que nos arreglamos, tengo algo que decirte.
Ishtare se tocó el vientre. —Estoy embarazada.
—?En serio? —Yusuf se llenó de una alegría desbordante.
—Sí, lo estoy. Esperemos algo bueno.
Yusuf besó la mano de Ishtare. Yo, Lizarel, cuando supe del embarazo de mi madre, sentí miedo, pero también la felicidad de tener a alguien en mi vida que podría cuidar.
—Hija, sabes que vas a tener un hermanito o hermanita.
—Sí. Lo voy a cuidar —dije, con firmeza.
—Yo sé que sí, mi peque?a.
Mi madre y yo empezamos a tejer juntas. Ella hacía ropa, y yo le ayudaba, haciendo un peque?o vestido color celeste.
Pasaron los meses. Y parecía mi madre feliz por la esperada mi hermana, siempre íbamos al jardín para refrescar nuestros pensamientos eso decía mi madre aún recuerdo el aire...
—Mira, le hice un vestido celeste. ?Te gusta, mami?
—Es muy lindo —dijo Ishtare, sonriendo, pero de repente, su sonrisa se convirtió en una mueca de dolor.
—?Ufff! —se quejó.
—?Qué pasa, mami? —pregunté.
—?Ufff! Duele. ?Ay! —se quejó.
—?Yo iré por Natif! ?NATIF!
Natif llegó. —??Qué pasó?!
—Mi mami está llorando y doliéndole.
—Bien, tranquila. Tu mami va a estar bien. ?Sierva, llévate a la Princesa!
—?No, no quiero! ?Mi mami! —traté de aferrarme a ella.
La sierva me alejó de mi madre. Me habían impedido estar con ella durante el parto. Yo quería estar a su lado, pero me lo impidieron.
Natif gritó: —Tranquila, Soberana. ?Ya va a nacer!
Pude ver a mi madre. La vi empujar con fuerza, trayendo a esa persona al mundo. Me sentí impotente por ser solo una ni?a.
—?Eso! ?Nació! —anunció Natif. El llanto agudo del bebé llenó la sala.
—Es… ?Es una ni?a muy bonita!
Ishtare, agotada pero radiante, la tomó en brazos. —Una ni?a.
Yusuf entró. —?Nació!
—Es una ni?a.
—Se va a llamar Selene. Significa Luz de Luna, pero lo que realmente es, es Esperanza. Ese es su significado —dijo Ishtare, mirando a la peque?a con una adoración que yo nunca antes le había visto.
Cuando me acerqué, vi a mi hermana. Una bebé tan hermosa como una princesa de cuentos de hadas: pelo rubio, ojos azules, labios rosados. Digna de ser la favorita.
—Es tu hermana —dijo mi madre.
—Es muy hermosa. La voy a proteger —dije, sintiendo un amor inmediato por ella.
—Yo sé que sí —respondió Ishtare.
Parecíamos una familia feliz, pero eso comenzaría algo más...
Días después, la adoración por Selene era palpable.
—Eso, eso. Eres muy linda, sí, Selene —decía Ishtare, acunándola.
—Mami —dije, buscando su atención.
—Lizarel, mira, tu hermana sonríe —dijo, absorta en la bebé.
—Hola Selene, ?te gusta?
—Ella ya se va a dormir.
—Mami, ?podemos jugar?
—No, hija. Estoy cansada. Pero no te preocupes, tal vez en un rato.
—Sí, adiós.
Un rato después, yo estaba en el jardín, esperando pacientemente veía las esposas de mi padre con sus hijos jugando o pasando el rato. Hasta que no me daba cuenta de que estaba oscureciendo.
—Princesa, ?qué hace aquí? Ya casi oscurece —dijo Natif.
—Espero a mamá. Ella dijo que íbamos a jugar donde siempre.
—Princesa, ella no va a venir. Su hermana es recién nacida, y lo sabe.
—Pero me lo prometió…
—Es mejor entrar, sí, Princesa.
—Sí —dije, sintiéndome confundida.
Esa noche, pase tomado de la mano de la dama de mi madre y al ver mi madre feliz con Selene y Yusuf sentí tristeza.
—Mira cómo Selene…
—Es muy tierna —dijo Yusuf.
—hija, lo siento me olvidé de que íbamos a jugar Lizarel, perdóname, no jugué contigo, sabes que tu hermana es una bebé peque?a y frágil si lo sabes, perdón.
—Está bien. Puede ser otro día.
—Oh, mi peque?a. Luego podemos jugar.
—Sí. Buenas noches.
Pero pasaron los días y siempre era lo mismo. Cuando yo buscaba a mi madre, ella me decía: —Lo sabes, hija. Estoy cansada. Otro día...
Cuando me decía eso, me sentía mal. Cuando lloraba Selene, mi padre o las siervas corrían. Pero cuando yo quería jugar, las siervas me decían que estaban ocupadas. Sintiéndome frustrada pero aun así jugaba con mis medios hermanos por lo que me sentía feliz...
Entonces empecé a entender que me estaban olvidando. El dolor me oprimió el corazón porque cada vez recibía poco amor y Selene todo.
Una noche, escuché el llanto de mi hermana. Salí de mi cuarto y seguí el sonido hasta los aposentos de mis padres. Selene lloraba desconsoladamente, en la cuna.
—Tranquila. Aquí estoy —susurré, acercándome.
Selene, al verme, se tranquilizó y tomó mi mano. Pero ?a qué precio tuve que pagar por su paz y su ternura?
—Ya, sh, sh, duerme.
Ishtare, preocupada, cargó a Selene. —Selene, hija…
Yusuf, con el rostro torcido, me miró. —?Qué le hiciste? —Grito furioso
—No le hice nada. Empezó a llorar. Yo estaba jugando en mi cuarto, escuché el llanto y vine.
—Estás celosa, ?verdad?
Al escuchar esas palabras que salían de mi padre, sentí como millones se clavaban en mi corazón...
—No, no, padre. Te estoy diciendo la verdad.
—No te creo.
—Pero…
Cuando yo le iba responder con sinceridad mi padre me interrumpió y levantó la mano y me dio una bofetada que me hizo caer al piso. El mundo se detuvo.
—?Acepta tu error! ?ENTENDISTE!
—Mamá… —dije, mirando a Ishtare.
Ella me ignoró. Solo se preocupaba por Selene. —Tranquila, Selene. Sí...
Me di cuenta de la aterradora verdad: mi propio padre, que alguna vez me amó, me había golpeado. Y mi madre me estaba ignorando, solo preocupándose por mi hermana.
—?AHORA VETE A TU CUARTO! ?AHORA!
Me levanté y corrí. Al llegar a mi cuarto, mi corazón se rompió en mil pedazos y llorando al saber que ya no había amor como una vez tuve.
Eso fue el primer comienzo de mi dolor...
?Gracias por leer 'El Eclipse de Fuego'! Fue un capítulo muy intenso para Lirazel. ??
Si te ha gustado, por favor, ayúdame a que más gente descubra la historia:
1. Deja un VOTO (Like) en el capítulo.
2. Comenta tus impresiones. ?Qué crees que pasará ahora con Selene?
3. ?Sigue la novela para que Royal Road te avise cuando suba el Capítulo 5!
?Nos vemos en la próxima actualización!

